7.07.2026

SAN FERMÍN NO ES EL PATRÓN DE PAMPLONA

San Fermín no es el patrón de Pamplona y es negro: el origen de dos de los mayores misterios de la fiesta. Sanfermines 2026. Detrás de una de las celebraciones más famosas del mundo se esconden dos curiosidades que siguen siendo muy poco conocidas. Así nacieron algunos de los grandes enigmas sobre el santo pamplonés.  Javier Martin García

Cada 7 de julio, en torno a las 10:30 de la mañana, la imagen relicario de San Fermín sale de la iglesia de San Lorenzo de Pamplona. En el pórtico del templo, un grupo de danza tradicional hace el pasillo de honor al santo. Cuando cruza el umbral, las campanas de la iglesia comienzan a repicar para que toda la ciudad sepa que San Fermín procesiona por sus calles.

La imagen avanza lentamente por el casco viejo entre los aplausos, los cánticos y el estruendo de las bandas de música. Y es probable que quienes nunca han visto la figura se lleven una sorpresa al observarla de cerca: el santo es negro. El asombro aumenta cuando descubren que, en realidad, San Fermín ni siquiera es el patrón de Pamplona.

Pocos fuera de la propia ciudad saben que el patrón oficial de Pamplona es San Saturnino (también conocido como San Cernin), el obispo de Toulouse que, según la tradición cristiana, llegó a la antigua Pompaelo durante el siglo III para predicar el cristianismo. Las fuentes antiguas le atribuyen la conversión de Firmo y de su esposa Eugenia, padres del futuro San Fermín, así como el bautismo del propio niño.

San Saturnino, incluso, da nombre a una de las iglesias más emblemáticas del casco antiguo, levantada entre los siglos XIII y XIV. Entonces, ¿cómo terminó San Fermín superándolo en relevancia popular? La devoción y el éxito de las celebraciones en su honor fueron los responsables.

Durante el siglo XVII se vivió una controversia que enfrentó a las élites religiosas navarras. En una época en la que los santos patronos simbolizaban la identidad de los territorios, decidir quién debía ocupar ese lugar suponía también una forma de definir el prestigio de la ciudad. De un lado se situaban los llamados ferministas, convencidos de que San Fermín debía ser reconocido como principal protector de la ciudad al tratarse, según la tradición, del primer obispo de Pamplona y del mártir más ilustre nacido en la ciudad. Frente a ellos estaban quienes defendían que ese honor correspondía desde tiempo inmemorial a San Saturnino, el evangelizador de Pamplona y responsable de la conversión de la primera comunidad cristiana navarra.

La disputa fue mucho más allá de una simple discusión teológica. Se escribieron todo tipo de alegaciones para justificar una u otra postura. Los defensores de ambos santos recurrieron a crónicas medievales, documentos eclesiásticos y tradiciones locales con el propósito de demostrar cuál de ellos reunía mayores méritos para ejercer el patronazgo.

Finalmente, San Saturnino conservó el patronazgo oficial de Pamplona. Sin embargo, el fervor hacia San Fermín siguió creciendo hasta eclipsar por completo esa realidad. Con el paso de los siglos, la inmensa mayoría de los visitantes da por hecho que el protagonista de las fiestas es también el patrón de la ciudad. No es cierto, pero pocos símbolos han llegado a representar tanto a Pamplona como él.

Uno de los elementos decisivos para explicar esa identificación fue la construcción de la capilla de San Fermín, situada en la iglesia de San Lorenzo. El templo existía desde la Edad Media, pero la magnífica capilla barroca dedicada al santo comenzó a levantarse a finales del siglo XVII. Concebida para custodiar sus reliquias, pronto se convirtió en uno de los espacios religiosos más importantes de Navarra. Su estructura barroca y su gran cúpula octogonal transmitían el mensaje de que San Fermín ocupaba ya un lugar privilegiado en la espiritualidad navarra.

Desde entonces, la capilla pasó a convertirse en el corazón religioso de las fiestas. De ella sale cada 7 de julio la imagen que recorre las calles de Pamplona y ante ella continúan reuniéndose miles de fieles y visitantes. Y precisamente la talla del santo que se conserva en la capilla protagoniza el segundo gran misterio de las fiestas.

¿Por qué San Fermín es negro?.El color negro del rostro y las manos de la imagen procesional ha generado todo tipo de leyendas, desde quienes lo atribuían a que el santo tenía origen africano a quienes aseguraban que la tradición cristiana lo describía con la piel negra. Nada de ello tiene respaldo histórico. Las fuentes antiguas sitúan su nacimiento en la Pamplona romana, dentro de una familia perteneciente a la aristocracia local. Ningún documento antiguo describe su aspecto físico y mucho menos menciona un origen africano. Y es que la explicación de ese rostro que ha hecho que se lo conozca como “el morenico” es bastante más sencilla.

Por un lado, tiene que ver con los propios materiales con los que se esculpió a finales del siglo XV. La figura original fue tallada en madera. Con el tiempo, los barnices y aceites se fueron degradando, oxidándose y adquiriendo un tono cada vez más oscuro.

Por otro lado, la estética actual de la talla procesional es el resultado de la propia devoción de los fieles. Durante siglos se expuso al humo producido por velas de cera y lámparas de aceite que iluminaban los espacios donde era admirada por los fieles.Antes de la llegada de la iluminación eléctrica, este fenómeno era habitual en muchas imágenes. La combustión depositaba diminutas partículas de hollín sobre la policromía original de las esculturas. Con el paso del tiempo, los barnices envejecían, se oxidaban y adquirían una tonalidad progresivamente más oscura.

Numerosas imágenes religiosas españolas presentan transformaciones similares. En algunos casos, las restauraciones modernas han permitido recuperar los colores originales. En otros, se ha optado por mantener la apariencia que había adquirido con el paso de los siglos. Así ocurrió con “el morenico”. Como ocurre con muchos santos de la Antigüedad, la biografía de San Fermín combina elementos históricos con otros propios de la tradición hagiográfica. Las referencias más completas sobre su vida fueron redactadas varios siglos después de su supuesto martirio y mezclan acontecimientos documentados con relatos destinados a fortalecer el culto y la devoción popular.

El Riau-riau, el baile de la Alpargata o los gigantes, las tradiciones más populares de San Fermín

Lo verdaderamente relevante es que, con independencia de los debates historiográficos, San Fermín terminó convirtiéndose en el principal símbolo emocional de Pamplona. Así se demuestra cada mañana de encierro, cuando miles de corredores cantan ante su hornacina de la cuesta de Santo Domingo pidiendo su protección.

Xarxes:

7.06.2026

LA MILLOR ESCOLA DEL MÓN

Régis Marques, director del millor col·legi del món: “El narcotràfic devoraria l'escola”. Educar a la 'No violència' a les aules. El docent brasiler va reconduir la història de l'escola Parc Dos Sonhos de Són Paulo reduint la violència i l'absentisme. Ara aspira a millorar les notes dels alumnes. En els suburbis de Cubatão, a São Paulo, una escola ha passat de ser un malson (com se la coneixia popularment) a emportar-se el premi al millor col·legi del món. I no tant per les bones notes que van millorant, sinó per com gestionen la dificultat. L'escola Parque Dos Sonhos va començar a caminar cap a un futur esperançador gràcies al lideratge de Régis Marques (São Paulo, 1982), un professor d'història que va assumir la direcció d'aquest centre públic el 2016 i que porta les dues filles a aquesta escola. El primer que va fer en aterrar al nou centre va ser menjar amb els alumnes per saber què pensaven. I l'absentisme ha reduït. Però la seva tasca constant, subratlla, és treballar per la no-violència. Marques ha estat aquests dies a Barcelona a l'espai Mutare Educació organitzat per la Fundació Carulla.

¿Qué hay que hacer para conseguir ser la mejor escuela del mundo?

Trabajar con amor, afecto y esperanza. Y nunca dejar de pensar que es posible el cambio. Entiendo la educación como una forma de transformación del mundo. Era una escuela muy violenta, nadie quería estar allí. La autoestima de alumnos, maestros y comunidad era muy baja.

¿Cómo empezaron el cambio?

Lo primero fue definir nuestra función social. Queríamos ser una escuela de paz y no violencia. Tenemos que hablar de no violencia todos los días. Porque cuando llegamos a casa o en la televisión, hay violencia. Después definimos una meta: ser la mejor escuela de São Paulo en cinco años. Todo el mundo pensaba que estaba loco. ¡Cómo una escuela en la que el 80 % de los alumnos no saben leer ni escribir lo podía conseguir! Y lo tercero que hice fue escuchar a los alumnos. Porque los oímos, pero no los escuchamos. ¡Nadie les había preguntado! Como con ellos. Aún lo hago.

¿Qué le pidieron?

Talleres. De peluquería, de danza, de teatro… Y los empezamos a hacer una vez a la semana.

¿En horario escolar?

Sí. Hoy tenemos 43 proyectos. No teníamos dinero y necesitábamos arreglar el edificio. Enviamos cartas a 135 empresas. Una de ellas un gran banco en Brasília, Banco Itaú. Y nos dieron 20.000 dólares. Logramos pintar por dentro y por fuera. Y eso cambió la mirada de los alumnos. Era la primera vez que hacían algo por la escuela. Y la empezaron a cuidar más y a no vandalizarla. La escuela no es del director ni de los profesores, es de la comunidad. Hoy Parque dos Sonhos es un espacio abierto a todos. En 2020 ya era la mejor escuela de São Paulo. Y ha crecido un 400%. Hemos reducido un 80 % los incidentes policiales y el absentismo. Tenemos que cuidar la escuela. Estamos más en ella que con nuestra familia…

Y en 2025 lograron ser la mejor del mundo.

Nos inscribí en el World’s Best School Prizes, aunque no creía que fuera posible ganar. Somos una escuela pública de Cubatão. ¿Quién conoce Cubatão? La inscribí para formar parte del universo. Se incribieron 10.000 escuelas. Pasamos a ser de las 1000 mejores y participamos en una encuesta con T4 Education. Preguntaron a una alumna qué significaba Parque dos Sonhos para ella. Y dijo que en esa escuela se reconoció a sí misma como ser humano y que todo lo que había aprendido en su vida lo había aprendido allí. También mencionó que había llegado a la escuela sin cabello debido al cáncer, y que nunca sufrió acoso allí por no tenerlo. Y empecé a llorar. Al finalizar la encuesta, me preguntaron: ¿Qué distinguía al Parque de Sonhos de las otras 999 escuelas?. Y cuando tomaba aire para responder, un maestro contestó que él puede transformar vidas, cambiar personas, y que puede traer su familia. Ahí volví a llorar.

¿Cómo siguió?

El 18 de junio nos comunicaron que estábamos en el puesto 10 de las 50 mejores. En ese momento, no creía que tuviéramos posibilidades de ganar, ya que competíamos contra escuelas de Palestina, Ucrania y Uganda. Pensaba “¿Cómo vamos a ganar frente a una escuela situada en una zona de guerra? ¿frente a un lugar que se enfrenta a adversidades tan extremas?”. Pero me di cuenta de que nosotros también estamos en guerra en Brasil. Es una guerra silenciosa, en la que los estudiantes conviven a diario con la delincuencia y el narcotráfico. Y cuando dijeron que habíamos ganado, todos lloramos. Salimos de ser una escuela que podría estar cerrada por la violencia y se volvió la mejor del mundo.

Ejemplar del diario que cada dos meses editan los alumnos de la escuela Parque dos Santos.

Cuando llegó a la escuela lo recibieron con piedras los alumnos. ¿Y los profesores?

Soy profesor de historia y siempre creí en la no violencia porque formo parte del Movimiento Humanista que tiene como metodología de acción la no violencia activa. Lo de las piedras no me impresionó porque ya había pasado esto en otras escuelas. En una me rajaron las ruedas de la moto. El objetivo de todo el proceso era demostrar que la escuela pertenece a los alumnos. Y en cuanto a los profesores, hay una que cuenta cómo, entre 2013 y 2014, se vendían drogas dentro de la escuela. El narcotráfico iba a devorar la escuela. En 2015, robaron todas las computadoras del centro educativo. Y hoy ella ve esta transformación. Y llora. Lloramos mucho. Antes de tristeza, ahora de felicidad (sonríe)

¿Le acompañaron los profesores en el cambio?

Fue un proceso porque tenían la autoestima muy baja y no creían que era posible. Se trató de ir inspirando a los poquitos que querían. Y esos que se sentían más inspirados inspiraban a los otros. Y los que no querían, dejaron la escuela.

La motivación de los docentes es fundamental ¿No?

Sin ella nada sería posible. Los 43 proyectos que tenemos no serían posibles. El proyecto de patinaje fue impulsado por un profesor que es emprendedor y gestiona una instalación recreativa. Nuestros alumnos son campeones estatales de voleibol, gracias a un programa que también puso en marcha un profesor. El teatro está a cargo de otro. Y el coro, de otro más. Debo mantener la escuela abierta a estos líderes para que ellos también puedan crear. Las personas que trabajamos en educación creemos que podemos hacer algo por el mundo, por las personas.

¿Los proyectos son talleres?

Sí. En Brasilia tenemos las asignaturas académicas y también ofrecemos experiencias adicionales porque creemos que la escuela es un espacio de experimentación donde los alumnos pueden probar cosas y visualizar su futuro. Así es como surgen campeones como Rafael Santos, quien se convirtió en campeón mundial de patinaje en Estados Unidos.

¿Qué otros talleres hacen?

Teatro, podcast… Y tenemos un periódico que hacen los alumnos (trae una muestra) y que sale cada dos semanas.

¿Cuántos alumnos y profesores son?

Hoy tenemos 1200 alumnos y 105 profesores. En 2013 teníamos 116 alumnos y 13 profesores…

Los profesores van a casa a conocer a las familias.

Es el proyecto A escola vai à sua casa. Conocimos la idea en el Foro Social Mundial en 2003 y de una experiencia en Cuba. El proyecto me pareció hermoso y profundamente enriquecedor, y la idea quedó grabada en mí. Pero definimos algunas reglas. La primera era no hablar de los alumnos. Hablamos de lo importante que es la escuela en la vida de ese alumno. Y de cómo la escuela puede ser algo que transforma su vida. Y el segundo paso es escuchar a la familia: comprender su historia, de dónde vienen, qué buscan, qué desean y a qué se dedican. Luego, evaluamos cómo transcurre la visita y cómo cambia la perspectiva del docente, ya que este proyecto está dirigido al maestro y a la familia. A menudo, los maestros ven a los alumnos simplemente como individuos que deben cumplir con tareas y deberes; no siempre los perciben como seres humanos que sufren, sienten y viven la vida. Cuando un maestro visita el hogar de un alumno, se pone en su lugar. Eso lo cambia todo. Hemos llegado a hogares que carecían de absolutamente todo: sin nevera, sin sofá, sin un peine….

¿Los profesores quieren ir a las casas?

Hay profesores que no. Les digo que vayan una vez y si no quieren volver, que no lo hagan. Pero vuelven diciendo “Ahora entiendo por qué tengo que hacer esto”. Cambia la mirada.

Cuando llegó a este colegio, había mucha violencia ¿Y ahora?

Todavía tenemos porque se incorporaron unos 600 alumnos nuevos que nunca habían experimentado el modelo “Parque”; no entendían cómo funcionaba la escuela y no habían trabajado aspectos como la empatía.

¿Cómo gestionan la violencia?

Un ejemplo muy claro: Guilherme sufría acoso escolar. Logramos resolver el problema. Pero luego era él el que estaba acosando a otro compañero. Llamé a ambos a mi despacho y pregunté a Guilherme: ¿Cómo te sentías cuando te acosaban?”. Y me respondió: “Me sentía triste; no quería venir; lloraba todo el tiempo”. “¿Y cómo crees que se siente Isaac?”. Se detuvo, reflexionó, pidió disculpas y abrazó a Isaac. Pero nuestro enfoque de la mediación de conflictos implica algo más que pedir disculpas: requiere reparar el daño. Guilherme asumió un papel similar al de un monitor de “patrulla contra el acoso”. Si veía a alguien acosando a otros, me lo comunicaba. Tenemos que reparar nuestros errores. Son adolescentes que todavía están aprendiendo, pero la violencia grave —destrozar la escuela o traficar con drogas— ha desaparecido. Ahora se trata simplemente del comportamiento típico de los adolescentes mientras aprenden. Hay que trabajar para la no violencia cada día. Cada día, porque cada día van a casa y viven en la sociedad.

¿Lo importante es que los alumnos vean al profesor como alguien en quien confiar?

El alumno debe confiar en el docente, y viceversa. ¿Cómo podría aprender de alguien en quien no confío? Sostengo que, ante todo, debemos trabajar en las relaciones. Es preciso fomentar relaciones sanas y afectuosas en la escuela. Y una vez establecidas estas relaciones, los resultados surgen como consecuencia de ellas.

¿Y qué tal son sus resultados ahora?

Nuestro resultado en la evaluación SARESP de São Paulo en 2016 era un 1,45 sobre 10. Hoy estamos en 5,9 Estamos inscribiendo alumnos constantemente y ya hemos alcanzado nuestra capacidad máxima para lo que queda de año. Así que ahora vamos a empezar a trabajar para llegar a 7, 8 y 9.

En lo académico ¿qué es lo que más trabajan?

Tenemos un proyecto de incentivo a la lectura donde los alumnos empiezan a leer autores brasileños. También llevamos a cabo un proyecto en el que todas las puertas lucen grafitis que representan iconos de la no violencia; tenemos murales de Nelson Mandela, Kobe Bryant, Maria da Penha e incluso Tolstói. Los alumnos deben realizar proyectos sobre estas figuras para conocerlas a fondo. Y no se trata solo de eso: leen y luego deben exponer lo que he leído, porque se aprende enseñando, no solo leyendo. También contamos con un programa de matemáticas muy sólido que incorpora educación financiera y emprendimiento, ya que algunos alumnos no desean ir a la universidad.

Aquí en Catalunya los docentes están bastante enfadados.

No conozco esta realidad. Puedo hablar de Brasil. Si se plantea una huelga, la apoyo. Pero eso no puede servir de excusa para ser un director mediocre. Hay que luchar, pero también debemos centrarnos en las soluciones. Y si no eres feliz en este lugar, vete. Hay otras escuelas, otros lugares donde trabajar.


Régis Marques, director del mejor colegio del mundo - Lorena Ferro Cabrera, a la vanguardia.


Xarxes:
NOTICIES 24/7